Relé de nivel y electrodos de acero inoxidable, configurados para cada aplicación y probados en banco antes de la entrega
El control de nivel por electrodos —también llamado sensor de nivel conductivo— detecta el nivel de un líquido conductor, como el agua, con varillas metálicas que cuelgan desde arriba del tanque. Un relé de nivel aplica una tensión muy baja entre las varillas: cuando el líquido toca dos de ellas cierra el circuito, y el relé conmuta un contacto que comanda una bomba, una electroválvula, un contactor o una alarma. No tiene partes móviles ni nada que flote.
Se entrega como sistema: el relé para riel DIN ajustado a la conductividad del líquido, los electrodos de acero inoxidable cortados a las alturas de la aplicación, los cables identificados y un manual de instalación con el esquema borne por borne. Se usa para proteger resistencias y bombas contra la falta de agua y para el llenado y vaciado automático de tanques y cisternas en Argentina.
Un sensor de nivel conductivo usa el propio líquido como parte del circuito. El relé de nivel aplica entre los electrodos una tensión alterna de menos de 5 V; mientras el líquido no llega a un electrodo, entre él y el común no circula corriente, y cuando lo toca, el líquido conduce y el relé detecta el cambio. Como la tensión es alterna, no hay electrólisis que desgaste las varillas, y como es tan baja, los electrodos se pueden tocar sin riesgo.
Cada sistema tiene un electrodo común, que es el más largo y queda siempre sumergido, y uno o dos electrodos de referencia, cortados a la altura donde tiene que actuar el relé. En un tanque metálico, la propia pared del tanque puede hacer de común. El relé tiene una sensibilidad ajustable de 5 a 100 kΩ, que se regula según la conductividad del líquido: no es lo mismo el agua de red que la de pozo o un efluente. Además aplica un retardo de 2 segundos a cada cambio de estado, para que las olas y el movimiento del agua no lo hagan actuar en falso.
El relé se monta en riel DIN dentro del tablero, alejado del vapor, y los electrodos se conectan con cable de hasta 100 metros. Su contacto inversor maneja la bobina de un contactor o una carga chica; la bomba o la resistencia no se conectan directamente al relé.
El mismo relé y los mismos electrodos resuelven tres problemas distintos según cómo se conecten. Lo que cambia es la cantidad de electrodos, sus alturas y qué contacto del relé se usa.
Las varillas cuelgan de una placa aislante sobre el tanque. El electrodo común (C) es el más largo; los demás se cortan a la altura donde tiene que actuar el relé.
| Configuración | Qué hace | Se usa en |
|---|---|---|
| Protección por nivel bajo 2 electrodos |
Habilita el equipo mientras hay líquido y lo corta cuando el nivel baja de un punto, con aviso luminoso y sonoro. Se rearma solo al recuperarse el nivel | Resistencias de cubas y tanques calefaccionados, bombas que no pueden trabajar en seco |
| Llenado automático 3 electrodos |
Arranca la bomba o abre la electroválvula cuando el nivel baja del mínimo, y corta al llegar al máximo | Tanques elevados, tanques de proceso, reposición de agua en cubas y bateas |
| Vaciado automático 3 electrodos |
Arranca la bomba de achique cuando el nivel llega al máximo y la detiene en el mínimo, antes de que se descebe | Cisternas, pozos de bombeo, sumideros y cámaras de efluentes |
Cada relé hace una sola operación. Cuando una instalación necesita dos —por ejemplo, proteger una resistencia y además reponer el agua, o vaciar una cisterna y llenar el tanque elevado con la misma bomba— van dos relés, cada uno con sus electrodos, y sus contactos se combinan en el tablero. En el caso de la cisterna y el tanque elevado, los contactos van en serie: la bomba arranca solo si el tanque elevado pide agua y la cisterna tiene.
En octubre de 2026 resolvimos la protección de una cuba de polipropileno de 65 cm de profundidad, con agua de pozo a entre 80 y 100 °C calentada por una resistencia y un tambor rotativo sumergido. Si el nivel bajaba, la resistencia quedaba al aire. El flotante lateral de acero inoxidable se descartó por tres motivos: entre el tambor y la pared quedaban unos 8 cm y no entraba, obligaba a perforar la pared por debajo del nivel con agua a 100 °C del otro lado, y era una pieza móvil en un ambiente con sarro.
La solución fueron dos varillas roscadas M6 de acero inoxidable fijadas a una placa de polipropileno sobre el borde, sin perforar la cuba: con el nivel normal en 55 cm y el tope de la resistencia en 45 cm, el electrodo común quedó a 45 cm del fondo y el de corte a 50 cm. El relé, ajustado en banco a 20 kΩ, comanda la bobina del contactor existente y un señalizador de luz y sonido, y se entregó con un manual de instalación propio con las alturas, el conexionado y la puesta en marcha.
Para detectar un punto de nivel en agua, las dos opciones habituales son el flotante y los electrodos, y la decisión rara vez es de precio: depende del espacio, del montaje y del líquido.
Los electrodos se montan desde arriba y ocupan el diámetro de una varilla, así que entran donde un flotante no tiene lugar para moverse. No hay que perforar el tanque por debajo del nivel, no tienen piezas que se traben con sarro o suciedad, y con un solo juego de varillas se definen dos o tres alturas de actuación. La condición es que el líquido conduzca la electricidad.
El flotante funciona con cualquier líquido, conductor o no, incluidos aceites y combustibles, no necesita un relé de nivel aparte y su contacto se conecta directo al circuito. Es la opción cuando hay lugar para que el flotador se mueva y una conexión roscada disponible. El automático de tanque domiciliario, de boya o de tanza, también es un flotante; para un tanque de agua de una vivienda suele ser la respuesta más simple.
¿El líquido no conduce o hay lugar para un flotador? Con aceites, combustibles o agua desmineralizada los electrodos no detectan, y cuando el tanque tiene espacio y una conexión disponible, un sensor de nivel flotante de acero inoxidable resuelve la detección de punto con un solo equipo. Si además hay espuma o el líquido es denso, la alternativa sin partes móviles que no depende de la conductividad es la horquilla vibrante.
Cubas, bateas y tanques calefaccionados: la resistencia se corta si el nivel baja y no puede quedar al aire
Protección contra la marcha en seco: la bomba se detiene antes de que el nivel baje de la toma
Tanques elevados y de proceso, con bomba o electroválvula de reposición entre un mínimo y un máximo
Sumideros, pozos de bombeo y cámaras de efluentes, con arranque en el máximo y parada en el mínimo
Dos relés con los contactos en serie: la bomba arranca solo si el tanque pide agua y la cisterna tiene
Luz, sirena o señal a un PLC cuando el líquido llega a un punto, sin comandar ningún equipo
Hay casos donde el control de nivel por electrodos no es la respuesta, o donde hace falta confirmar algo antes de cotizar.
Los electrodos no detectan agua desmineralizada, destilada o de ósmosis inversa, ni aceites, combustibles o solventes, porque no conducen la electricidad. Tampoco son aptos para líquidos inflamables ni para áreas clasificadas. Para esos casos va otra tecnología de detección.
En una caldera, el corte por bajo nivel de agua es un dispositivo de seguridad con exigencias propias, que define el fabricante de la caldera y la normativa que le aplica. Este sistema no lo reemplaza. Tampoco reemplaza al termostato ni a las protecciones térmicas y diferenciales de una resistencia: se suma a ellas.
En protección por nivel bajo, un cable cortado deja el equipo cortado. En llenado automático pasa lo contrario: un electrodo cortado se lee como falta de líquido y la bomba o la válvula siguen llenando. Donde un desborde es un problema, el tanque necesita un rebalse o un segundo control de nivel alto independiente.
Una película de líquido o de condensación que une las varillas por encima del nivel se lee como líquido, y el sarro sobre las varillas puede dar el efecto contrario. La placa soporte tiene que ser aislante y mantenerse limpia y seca, y las varillas se limpian cada uno a tres meses según la dureza del agua. Con líquidos que dejan una capa adherente, como barros o grasas, conviene evaluar el caso antes.
El relé no es apto para líquidos corrosivos con los electrodos estándar. Si el líquido ataca al acero inoxidable 304, el material de los electrodos se define al cotizar, y en algunos casos la respuesta es otra tecnología.
El relé se alimenta de 220 Vca y es IP20: va dentro de un tablero, protegido del vapor y la condensación. Si el circuito de mando es de 24 V o no hay tablero cerca del tanque, se evalúa otra alternativa al cotizar.
El sistema se entrega probado en banco y listo para conectar, con su manual. La instalación la hace el electricista de la planta; el soporte durante la puesta en marcha es remoto y no incluye visitas.
¿Hace falta saber cuánto líquido hay, y no solo si llegó a un punto? Los electrodos detectan dos o tres alturas fijas. Para ver el nivel en continuo, en metros o en porcentaje, y llevarlo a un PLC o un indicador, el equipo es una sonda de nivel hidrostática con salida 4-20 mA.
Contanos qué líquido es y a qué temperatura, el material y las medidas del tanque, a qué alturas tiene que actuar, qué hay que comandar —bomba, contactor o válvula— y con qué tensión, y a qué distancia está el tablero. Con eso indicamos la configuración y cotizamos el sistema.
Consultar por WhatsApp