Sensores a batería que transmiten por radio, sin cablear hasta el tanque: ultrasónico sin contacto o sumergible de presión, con aviso al celular por nivel bajo o alto
El monitoreo remoto de nivel de tanques consiste en medir cuánto líquido hay en un tanque y enviar ese dato a un tablero web, sin que nadie tenga que subir a mirar. El equipo del tanque funciona a batería: no necesita tomacorriente y no lleva cable hasta la sala de control. Transmite por radio LoRaWAN a un gateway, y ese gateway —uno solo para todos los tanques— es el único equipo que precisa internet.
Sobre esa misma arquitectura hay dos tipos de sensor, y elegir bien es la mitad del proyecto. El ultrasónico se monta en la tapa y mide sin tocar el agua. El sumergible baja por la boca una sonda de acero inoxidable hasta el fondo y mide por presión de la columna de agua; resuelve los tanques donde el ultrasónico no entra o no lee. Más abajo está el criterio para decidir entre los dos.
En Argentina se usa donde los tanques están repartidos y lejos: cooperativas y cisternas de agua potable, reservorios y tanques australianos de campo, tanques de agua de procesos industriales, consorcios y countries con tanques en varios edificios, plantas de tratamiento de efluentes. También en edificios y consorcios, donde los tanques de reserva están en la azotea y la cisterna en el subsuelo. El caso que más se repite es el más simple: enterarse de que el tanque se está vaciando antes de que se quede sin agua la planta, el pueblo o los animales.
Los dos sensores llegan al mismo dato por caminos distintos. El ultrasónico se monta en la tapa apuntando hacia abajo: emite un pulso de sonido, mide cuánto tarda el eco en volver desde la superficie y calcula la distancia al espejo de agua; restando esa distancia a la altura del tanque se obtiene el nivel. El sumergible trabaja al revés: la sonda queda cerca del fondo y mide la presión de la columna de agua que tiene encima, que es directamente proporcional a la altura de líquido. En los dos casos el tablero muestra el resultado en metros, en porcentaje de llenado o en litros, según cómo se configure.
El sumergible es de gauge ventilado: tiene una referencia a la presión atmosférica, así que descuenta los cambios de presión del aire y no confunde un frente de tormenta con una variación de nivel. La sonda va unida por cable a un transmisor que queda afuera del tanque, y ese transmisor es el que lleva la batería y la radio.
Cada lectura viaja por radio LoRaWAN hasta el gateway, que puede estar a kilómetros de distancia. El gateway la sube a la plataforma por cable de red, WiFi o 4G. Ese reparto de tareas es lo que hace viable el monitoreo a campo: el tanque no necesita electricidad ni señal de internet, solo el gateway.
Cada tanque lleva un sensor a batería: ultrasónico en la tapa, o sumergible con la sonda adentro y el transmisor afuera, como en el tanque 3. Un único gateway concentra todos los tanques y es el único punto que necesita alimentación e internet.
La decisión no la define el presupuesto sino la geometría del tanque y qué hay adentro. Los dos sensores usan la misma red, el mismo gateway y el mismo tablero, así que se pueden mezclar en una misma instalación: el ultrasónico donde la tapa lo permite y el sumergible donde no.
Va ultrasónico cuando el tanque tiene una tapa con espacio libre por encima del agua, la superficie está tranquila y conviene no tocar el líquido. Es la opción sin mantenimiento: nada se sumerge, nada se incrusta y no hay que sacar nada para limpiar el tanque.
Va sumergible en cuatro situaciones concretas:
La contra del sumergible es la que se espera de un sensor por inmersión: toca el líquido. Para limpiar el tanque hay que levantar la sonda por la boca y volver a bajarla —el transmisor queda fijo y no hay que apagar nada—, y si hay mucho sedimento la sonda tiene que quedar por encima. Además viene calibrado para agua: para otro líquido, con otra densidad, la escala se pide de fábrica.
Un detalle de instalación que resuelve un problema caro. En una cisterna de subsuelo la radio suele no salir, y la respuesta obvia —un segundo gateway— es la cara. Como en el sumergible la sonda y el transmisor están separados por cable, se pide el cable más largo y el transmisor queda arriba, fuera del subsuelo, con la sonda abajo. Un metro de cable en lugar de un gateway entero.
Lo que el sensor entrega es el dato de nivel, y sobre eso se arma un tablero web con el porcentaje de llenado actual, la curva de las últimas horas o días y el estado de la alarma. El dato que más se mira no es el nivel puntual sino la pendiente: qué tan rápido está bajando, que es lo que permite estimar cuántas horas quedan antes de vaciarse.
Las alarmas se configuran por umbral —nivel bajo, nivel alto— o por variación brusca, que es la que detecta una pérdida o un consumo anormal fuera de horario. La de nivel alto sirve para prevenir desbordes. El aviso sale por correo y, según la plataforma, también por SMS o hacia otro sistema.
Esa plataforma se define al cotizar, y no es parte del equipo. El gateway tiene servidor de red propio y puede mandar los datos a tu sistema actual o a una plataforma en la nube de las que se configuran sin programar. Más abajo están las tres opciones y qué implica cada una: es la definición más importante del proyecto después del sensor, y se resuelve en la etapa de cotización.
Esquema de la información que entrega el sistema. Los valores son de ejemplo y la pantalla real depende de la plataforma que se elija.
Este sistema mide el nivel, lo registra y avisa cuando se sale de rango. No comanda bombas ni válvulas, y no reemplaza a un tablero de control: es una capa de vigilancia que se suma a lo que ya haya instalado.
Lo que sí hace: medir el nivel sin contacto con el líquido, con resolución de 1 mm; entregar el dato en el intervalo configurado; alimentar un tablero con históricos y alarmas por nivel bajo, nivel alto o variación brusca; funcionar durante años sin que nadie toque el tanque; y seguir guardando lecturas en su memoria interna si se cae la comunicación, retransmitiéndolas cuando vuelve.
Lo que no hace: ninguno de los dos sensores está certificado para áreas clasificadas, así que no se instalan en tanques de nafta, solventes o gas; no sirven como medición para facturación ni transferencia de custodia; y no arrancan ni paran una bomba.
Y cada sensor tiene su propio límite. El ultrasónico no mide con vapor, espuma densa o turbulencia fuerte en la superficie —el eco se dispersa y la lectura se vuelve errática— y no pasa de los 10 metros. El sumergible no tiene esos problemas porque mide por debajo del agua, pero toca el líquido: hay que levantarlo para limpiar el tanque, tiene que quedar por encima del sedimento y viene calibrado para agua. Cuál de los dos límites te toca depende del tanque, y es la decisión que está más arriba en esta página.
Y no trae una plataforma incluida. Lo que se compra es el sensor y el gateway; dónde se ven los datos es una definición aparte, con tres caminos posibles según la infraestructura existente. Conviene resolverla antes de la compra del hardware, porque determina el costo anual del proyecto.
Conviene precisar lo último, porque es la confusión más habitual: monitorear no es controlar. Si lo que hace falta es que una bomba arranque sola cuando el tanque baja, eso se resuelve con un control de nivel local, que actúa en el momento y no depende de internet. Las dos cosas conviven bien: el control automatiza y el monitoreo remoto te cuenta qué pasó y avisa cuando el control no alcanzó.
Si el tanque tiene alimentación y está al alcance de un cable, la solución es más simple y más barata. Las dos tecnologías de esta página existen también en versión cableada, que entrega la señal por 4-20 mA o RS485 a un tablero o un PLC en el momento, sin batería, sin gateway y sin suscripción: el medidor de nivel ultrasónico y el medidor de nivel por presión hidrostática. Esta página es para el caso contrario: cuando llevar un cable hasta el tanque es el problema.
La pieza que hace posible elegir es el servidor de red embebido en el gateway. El gateway no está atado a una nube en particular: recibe los sensores por LoRaWAN y reenvía los datos hacia donde se le indique, por MQTT, HTTP, Modbus TCP o BACnet/IP. Eso deja tres caminos, y conviene definirlo antes de comprar.
Si en la planta ya hay un SCADA, un sistema de gestión edilicia o un servidor, el nivel de los tanques entra ahí como una variable más y se ve en las pantallas que ya usa el personal de planta. Es la opción más directa cuando existe: no se agrega una plataforma nueva ni un abono mensual, y la operación sigue concentrada en un solo sistema. El gateway habla los protocolos estándar de la industria, así que la integración es de configuración y no de desarrollo.
Si no hay sistema propio, hay plataformas IoT que se contratan por suscripción y se arman sin programar: se da de alta el gateway, se agregan los sensores desde una plantilla y se configuran los tableros y las reglas de alarma. Suelen tener un plan gratuito para pocos equipos y un costo mensual bajo a partir de ahí. Es el camino habitual para un proyecto de tres o diez tanques que no quiere infraestructura propia.
Cuál conviene depende de cuántos puntos son, qué tipo de aviso hace falta y si el dato tiene que salir hacia otro sistema. Lo evaluamos en la etapa de cotización e informamos el costo anual antes de la compra del hardware.
Para proyectos grandes, o cuando hay una exigencia de que el dato no salga de la organización, el gateway puede apuntar a un servidor propio con software de servidor de red y visualización. Da control total y sin costo de suscripción, a cambio de instalación y mantenimiento a cargo de quien lo opera. Es la opción a considerar cuando hay un área de sistemas que la va a sostener.
Soluciones FMK no ofrece una nube de marca propia. Es una decisión deliberada: el proyecto no queda condicionado a que un proveedor mantenga su plataforma. El hardware es estándar LoRaWAN y los datos son del titular de la instalación, así que un cambio de plataforma no obliga a cambiar los sensores ni el gateway.
Valores del sensor ultrasónico inalámbrico en su versión para exterior. Existen variantes con distinto rango y distinta precisión; la que corresponde a cada caso se define al cotizar, según la altura del tanque.
Valores del sensor de nivel sumergible por presión hidrostática. La sonda va dentro del tanque y el transmisor con la batería y la radio queda afuera, unidos por cable.
Qué significa la precisión en la práctica: ±0,5 % del fondo de escala se calcula sobre el rango del sensor, no sobre el nivel medido. En un sensor de 5 metros son ±2,5 cm en todo el recorrido; en uno de 10 metros, ±5 cm. Por eso conviene pedir el rango ajustado a la altura real del tanque y no el más grande por las dudas: un rango de más empeora la lectura.
El gateway admite del orden de 2.000 nodos, tiene 8 canales de radio y sale a internet por cable de red, WiFi o 4G. Hay versión de interior con protección IP65 y versión de exterior IP67 para montaje en poste. Lleva servidor de red embebido y expone los datos por MQTT, HTTP, Modbus TCP y BACnet/IP, de modo que la información puede ir a la plataforma web o directamente a un SCADA propio.
Cisternas y tanques elevados repartidos en un pueblo o un partido. Un gateway en el punto más alto cubre todos los tanques sin tender un metro de cable ni pagar una conexión por sitio
Reservorios de campo lejos del casco, donde controlar el nivel implica manejar hasta el molino. El aviso llega mientras el reservorio todavía tiene reserva
Tanques de agua de refrigeración, de red contra incendio o de reserva de proceso, en plantas donde llevar cable hasta el techo es caro o directamente inviable
Tanques de reserva en varios edificios de un mismo predio, vistos desde una sola pantalla por la administración, con aviso de nivel bajo antes del reclamo del vecino
El caso típico de un edificio: reserva arriba, cisterna abajo y bocas de 50 cm pegadas a la pared. Acá va sumergible, porque el ultrasónico no tiene lugar para leer
Piletas y tanques de acumulación de líquidos sin vapor ni espuma. Registro continuo del nivel como respaldo documental ante una inspección
Medición de altura de agua en canales, lagunas y cursos de flujo lento, montando el sensor sobre un puente o una pasarela
Una vez instalado el gateway, la inversión más grande ya está hecha y la red admite sensores de otras variables, no solo de nivel. Es el argumento que suele inclinar la decisión cuando el proyecto arranca por los tanques pero el predio tiene otros problemas de medición pendientes.
Lo que se puede sumar sobre la misma red, en orden de demanda real: temperatura y humedad en depósitos, cámaras o salas técnicas; apertura de puertas y tapas, útil para tapas de cisterna y accesos a salas de bombas; y presión en cañerías. Son sensores a batería igual que el de nivel, se dan de alta en el mismo gateway y se ven en el mismo tablero.
Si el proyecto es principalmente de temperatura y el nivel es lo secundario, el enfoque cambia: la arquitectura es la misma pero las configuraciones y el costo por punto se calculan del lado de las sondas. Indicanos cuál de las dos variables manda y lo cotizamos desde ahí.
Esta solución está pensada para un caso concreto: agua, en tanques de hasta 10 metros, con la superficie tranquila. Dentro de esas condiciones el ultrasonido es una tecnología confiable, con décadas de uso industrial y sin partes móviles que se desgasten. Fuera de esas condiciones no rinde, y conviene verificarlo antes de la compra y no en la puesta en marcha.
Las situaciones que siguen son las que conviene resolver antes de comprar. Si tu caso entra en alguna, consultanos: en varias hay otra tecnología que sí resuelve el requerimiento, y cuando no la hay, lo indicamos.
Esta solución entrega el dato de nivel; el tablero lo provee la plataforma que se elija, y esa elección forma parte del proyecto. Si el requerimiento es un equipo que venga con su nube incluida y ya configurada, sin ninguna definición pendiente, hoy corresponde otra familia de productos y lo indicamos en la respuesta. En este caso la decisión de plataforma se resuelve en la etapa de cotización, con el costo anual por escrito antes de la compra del hardware.
El ultrasonido necesita una superficie relativamente quieta que devuelva el eco. El vapor lo dispersa, la espuma lo absorbe y una superficie muy agitada lo devuelve en cualquier dirección: la lectura se vuelve errática o directamente se pierde. Conviene aclarar un punto habitual: cambiar a radar no resuelve la espuma, porque la espuma también atenúa la señal de radar o le devuelve el eco de su propia superficie en lugar del líquido. Acá la solución es el sumergible de la misma familia: mide por debajo del agua y no depende de lo que pase en la superficie, con el mismo gateway y el mismo tablero. Contanos qué hay adentro del tanque y a qué temperatura trabaja.
Diez metros es el tope del ultrasónico, no un número conservador: más allá el eco vuelve demasiado débil. Si el tanque es más profundo hay dos caminos. El primero, dentro de esta misma solución, es el sumergible, que se fabrica a pedido hasta 200 metros de columna de agua y no depende del eco. El segundo, cuando además no se puede sumergir nada, es la medición de nivel por radar, que trabaja bien a distancias largas siempre que la superficie esté limpia de espuma. Pasanos la altura exacta y el contenido del tanque.
El sumergible convierte presión en altura usando la densidad del líquido, y de fábrica viene escalado para agua. En un líquido más denso o más liviano la lectura sale corrida si no se pide la escala correspondiente, que es una opción de fábrica y hay que definirla en el pedido. Además hay que verificar la compatibilidad química con el acero inoxidable 304 de la sonda. El ultrasónico no depende de la densidad, pero sí de que la superficie devuelva el eco. Pasanos qué líquido es, a qué temperatura y con qué concentración.
El sensor no tiene certificación ATEX ni IECEx, así que no se instala en tanques de nafta, solventes o cualquier área clasificada como zona con riesgo de explosión. El gasoil es un caso intermedio que depende de la instalación y de lo que exija el seguro o la autoridad local. Consultanos el caso concreto: si el requerimiento exige equipo certificado, corresponde otro producto y lo indicamos antes de cotizar.
Este sistema avisa; no acciona. Si el objetivo es que la bomba arranque y pare sola según el nivel, hace falta un control local que actúe en el momento y sin depender de internet. Se puede combinar: el control automatiza el llenado y el monitoreo remoto registra e informa. Decinos si querés las dos cosas y cotizamos el conjunto.
El gateway tiene un costo fijo que se reparte entre los sensores. Con un solo tanque a pocos metros de un tablero con energía, un medidor cableado convencional suele ser la mejor compra. La arquitectura inalámbrica empieza a rendir cuando hay varios tanques o cuando al menos uno está lejos. Pasanos cuántos son y a qué distancia, y comparamos las dos alternativas con números.
Estos equipos no se mantienen en stock: se traen por pedido y el plazo se informa al cotizar. Por el costo del flete, el esquema tiene sentido para proyectos de varios tanques y no para una unidad suelta. Si tu caso es un solo punto, decinos igual y vemos si hay una alternativa de catálogo que te sirva.
Contanos cuántos tanques son, qué altura tienen, qué líquido contienen, a qué distancia están entre sí y si ya tenés un sistema donde quieras ver los datos. Con eso te proponemos la configuración de sensores y gateway que corresponde, y el destino de los datos, con cotización a medida.
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