Termorresistencia industrial con vaina de acero inoxidable, rosca a proceso y cabezal de conexión, con opción de transmisor 4-20 mA
El sensor PT100 con cabezal es la versión industrial de la termorresistencia PT100: el elemento de platino va en la punta de una vaina de acero inoxidable AISI 316 de 6,35 mm, que se enrosca en el tanque o la cañería con una rosca de 1/2" NPT. Arriba lleva un cabezal DIN B de aluminio fundido con tapa a rosca, donde se conecta el cable de campo. Ese cabezal puede alojar un transmisor 4-20 mA que convierte la PT100 en una señal de corriente para el PLC.
Largo de inserción: 50, 100 y 150 mm (otros largos a pedido)
Conexión a proceso: rosca 1/2" NPT
Salida: PT100 de 3 hilos, o 4-20 mA con transmisor en el cabezal
Para otras medidas, consultanos con la temperatura de trabajo y dónde se instala.
Los largos de 50, 100 y 150 mm son los habituales; se fabrican también vainas más largas, de 400 mm o más, para tanques y cañerías grandes.
Un transmisor PT100 a 4-20 mA —también llamado convertidor PT100 a 4-20 mA— lee la resistencia del sensor y la entrega como una corriente de 4 a 20 mA proporcional a la temperatura. Montado dentro del cabezal DIN B, convierte la señal a centímetros del sensor: el tramo largo hasta el tablero viaja como corriente, que no pierde exactitud con la resistencia del cable y resiste mucho mejor el ruido eléctrico de motores y variadores.
El transmisor se alimenta del mismo lazo de 4-20 mA: la fuente de corriente continua va en serie con la entrada del PLC, sin un cable de alimentación aparte.
El transmisor que se monta en el cabezal es de 2 hilos, se alimenta del propio lazo con 10 a 35 Vdc y entrega una salida linealizada: el PLC recibe directamente la temperatura, sin tener que aplicar la curva de la PT100. El rango se configura por USB antes de instalarlo —por ejemplo, −10 a 100 °C equivalen a 4 y 20 mA— y, si el sensor se corta, la salida se va a un valor máximo o mínimo configurable para que el sistema dé alarma.
Conviene cuando el instrumento está a varias decenas de metros, cuando el PLC tiene entradas analógicas de 4-20 mA pero no módulo RTD, o cuando el cable pasa junto a cables de potencia. Si el sensor está cerca de un controlador con entrada PT100, el transmisor no suma nada: la PT100 de 3 hilos se conecta directo a los bornes del cabezal. Para verificar la entrada del PLC y la escala configurada antes de instalar el sensor, el lazo se puede simular con un generador de señal 4-20 mA.
Los dos llevan el mismo elemento PT100 clase B en una vaina de acero inoxidable. Lo que cambia es cómo se monta y hasta dónde llega el cable.
El sensor con cabezal se enrosca en el proceso, tiene la conexión eléctrica en un recinto con tapa y aleja el cable de campo de la zona caliente: los bornes quedan arriba del cabezal, lejos del fluido. Es el formato para tanques, cañerías, intercambiadores y procesos a temperaturas que un cable no tolera, y el único que admite el transmisor 4-20 mA adentro.
¿El sensor va dentro de una máquina, una cámara o un equipo chico, donde no entra un cabezal? En ese caso el formato indicado es la sonda PT100 con cable de silicona o teflón, que sale directo a un cable de 3 hilos sin bornera intermedia.
La PT100 y la termocupla son los dos sensores de temperatura más usados en la industria, y no compiten por el mismo lugar.
La PT100 es la opción cuando importa la precisión y la estabilidad en el tiempo, a temperaturas bajas y medias: cámaras de frío y ultracongeladores, agua caliente, alimentos, procesos químicos, aceite térmico. Una PT100 clase B mide con ±0,8 °C a 100 °C y no necesita compensación de junta fría.
La termocupla es la opción para temperaturas altas: hornos, fundición, tratamientos térmicos, gases de combustión. Según el tipo —J, K, N, entre otras— llega a temperaturas que una termorresistencia no tolera, responde más rápido y cuesta menos, a cambio de una exactitud menor. Se conecta a un instrumento configurado para el mismo tipo de termocupla, con cable compensado del mismo tipo.
Si no está claro cuál corresponde, consultanos con la temperatura máxima de trabajo y la exactitud que necesita el proceso, y lo indicamos en la respuesta: también trabajamos con termocuplas.
Temperatura de tanques de almacenamiento, reactores y marmitas, con la vaina enroscada en una cupla de la pared.
Ida y retorno de agua caliente, agua helada, aceite térmico y fluidos de proceso.
Temperatura de salida de calderas y circuitos de calefacción, con el cable de campo lejos del calor.
Con transmisor 4-20 mA, para llevar la temperatura a un tablero lejano o a un sistema de supervisión.
Hay casos donde el sensor estándar no es la respuesta, o donde hace falta confirmar algo antes de cotizar.
La vaina de 6,35 mm enroscada directamente resiste bien en tanques y cañerías comunes. Con presión alta, flujo muy rápido o la necesidad de sacar el sensor sin vaciar la cañería, se instala dentro de una termovaina (termopozo) soldada o roscada, que es una pieza aparte: consultanos con la presión y el diámetro de la cañería.
La rosca NPT deja un recoveco donde se acumula producto. Para líneas que se lavan con CIP o exigen conexión sanitaria tipo clamp, el sensor se fabrica a pedido con esa conexión: consultanos el caso.
Por encima de la temperatura que tolera la termorresistencia, como en hornos, fundición o gases de combustión, el sensor indicado es una termocupla. Indicanos la temperatura máxima de trabajo y confirmamos cuál corresponde.
El sensor estándar no tiene certificación para atmósferas explosivas (ATEX ni IECEx). Para zonas clasificadas, consultanos el caso antes de elegir el equipo.
Indicanos la temperatura de trabajo, dónde se instala —tanque, cañería y su diámetro—, la rosca del punto de conexión y si la señal va a un controlador con entrada PT100 o a un PLC por 4-20 mA. Con esos datos indicamos la configuración y cotizamos.
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