Detector de nivel puntual anti-adherencia, sin partes móviles, para productos espesos que dejan el sensor embadurnado
Un sensor de nivel capacitivo es un detector puntual que avisa si el producto llegó o no a una altura determinada del tanque. Detecta la constante dieléctrica del medio que toca la punta del vástago mediante un campo eléctrico de alta frecuencia, así que no necesita partes móviles ni contacto eléctrico con el producto.
La versión anti-adherencia está pensada para fluidos viscosos, pastosos y pegajosos —impregnadores de madera, pinturas, resinas, adhesivos, grasas, lodos y pulpas— de hasta 50.000 cP. Es el caso donde el producto queda pegado al sensor después de que baja el nivel y hace que otras tecnologías sigan indicando "lleno": este detector distingue la película adherida de la inmersión real.
Vástago de acero inoxidable 316L con punta de PEEK, rosca de proceso G1/2", salida PNP o NPN con contactos NO y NC, y alimentación de 12 a 30 VDC.
Un detector capacitivo común mide un valor de capacidad en la punta y lo compara contra un umbral. Cuando el producto es espeso y deja una película pegada al electrodo, esa película aporta capacidad por sí sola: el sensor la lee igual que si siguiera sumergido y queda trabado en "lleno" aunque el tanque se haya vaciado. Es el modo de falla clásico en impregnadores, pinturas, adhesivos y lodos, y la razón por la que muchas instalaciones terminan con el detector anulado.
El detector anti-adherencia no trabaja con un único valor sino con un barrido de frecuencias: excita la punta en un rango y analiza la respuesta completa, no un solo punto. La firma que devuelve una película adherida de pocos milímetros no es la misma que la de la inmersión real en el producto, y el equipo las separa. En la práctica se comprueba así: sumergido conmuta, y al retirarlo vuelve al estado de descubierto aunque salga embadurnado.
La zona sensible son los últimos 20 mm de la punta del vástago, no todo el largo. Eso significa dos cosas al dimensionar: el punto de conmutación queda definido con precisión cerca de la punta, y hacen falta unos 20 mm de inmersión para que conmute. El largo del vástago se calcula entonces hasta el punto que se quiere vigilar más ese margen de inmersión.
La repetibilidad es de ±1 mm y la respuesta, de 0,2 segundos. Para tanques con agitación, salpicaduras o carga por caída libre, el equipo tiene un tiempo de amortiguación ajustable de 0 a 5 segundos que evita que la salida rebote con cada ola.
El umbral se define por el tipo de medio, porque no es lo mismo una solución acuosa que un aceite o una pasta conductiva: cada familia tiene su constante dieléctrica y su comportamiento de adherencia. El equipo sale de fábrica configurado para medios acuosos y se ajusta al producto real de la instalación, así que conviene indicar qué fluido es al pedir la cotización. El mismo ajuste define si una capa de espuma sobre el líquido tiene que ignorarse o detectarse.
Se ofrece en dos formatos. El compacto, de cuerpo de acero inoxidable con conector M12, es el más chico y entra en espacios reducidos. El de carcasa de aluminio con doble tapa roscada y prensacables de acero inoxidable —el de las fotos— tiene bornera interna y está pensado para montarse con la electrónica fuera del recipiente, entrando solo el vástago al proceso: es el formato para instalaciones a la intemperie, con vibración o donde conviene cablear con prensacable y no con conector.
Para detección puntual en líquidos las dos tecnologías compiten de verdad, y la que decide es qué tan pegajoso es el producto. No es una diferencia de precio ni de calidad: fallan por motivos distintos.
La horquilla vibrante detecta por amortiguamiento mecánico: dos púas vibran a su frecuencia propia y el líquido las frena. Es la opción robusta y económica cuando el producto escurre bien, y tiene una ventaja real sobre lo capacitivo en materiales de composición variable, porque no le afectan los cambios de constante dieléctrica. Su límite es justamente el producto que se queda pegado: una pasta que solidifica entre las púas mantiene el amortiguamiento y el sensor sigue indicando "lleno". Por eso en fluidos muy viscosos o adherentes se recomienda evitarla.
El detector capacitivo anti-adherencia no tiene púas ni ninguna geometría donde el producto pueda hacer puente: es un vástago liso con la punta en PEEK, terminación Ra < 0,8 μm, y el barrido de frecuencias descarta la película pegada. A cambio necesita que el medio tenga una constante dieléctrica de al menos 1,5 y que el umbral se configure para ese producto.
¿El producto escurre bien y no queda pegado? Entonces conviene un sensor de nivel por horquilla vibrante, más económico y sin configuración por tipo de medio. ¿Es un sólido y no un líquido? Para granos, harinas, pellets y polvos en silos y tolvas la respuesta es un sensor de nivel rotativo para silos, cuya paleta en giro permanente impide que el material se deposite. Y si en lugar de un aviso puntual hace falta saber cuánto hay en todo momento sin tocar el producto, va un medidor de nivel por radar.
Nivel alto y bajo en autoclaves de impregnación y en los tanques de almacenamiento del producto impregnador, que es espeso, denso y deja el sensor embadurnado
Control de nivel en tanques de mezcla y de producto terminado, donde una película seca sobre el sensor es el modo de falla habitual
Detección de nivel en tanques de cola, siliconas y masillas, productos que hacen puente entre las púas de una horquilla vibrante
Nivel mínimo en depósitos de grasa y aceites pesados, con protección de bombas contra la marcha en vacío
Tratamiento de efluentes, decantadores y espesadores: barros conductivos y adherentes donde el sensor trabaja sumergido en producto
Salsas, dulces, pastas y concentrados en tanques de proceso, con punta de PEEK y acero inoxidable 316L con terminación Ra < 0,8 μm
Hay casos donde este detector no es la respuesta, o donde hace falta confirmar algo antes de cotizar. Conviene revisarlos al principio.
El equipo no cuenta con certificación ATEX ni IECEx, y la carcasa de aluminio de doble tapa, aunque sea robusta y estanca, no es un certificado. Si el recipiente contiene solventes, thinner o cualquier producto con vapores inflamables, y el pliego o la aseguradora exigen equipo certificado para zona clasificada, este detector no corresponde. Consultanos ese caso antes de avanzar: se resuelve con otra tecnología certificada.
El detector necesita que el medio tenga una constante dieléctrica de al menos 1,5. La mayoría de los líquidos industriales la supera holgadamente, pero algunos hidrocarburos livianos y gases licuados quedan cerca del límite. Si el producto es de ese tipo, hay que confirmarlo antes de cotizar.
Este equipo informa dos estados: cubierto o descubierto. Sirve para nivel alto, nivel bajo, protección de bombas contra marcha en vacío o control de llenado por etapas, usando una unidad por cada punto a vigilar. Si lo que hace falta es saber cuántos litros hay en todo momento, la tecnología es otra.
El largo se calcula desde la cara de montaje hasta el punto que se quiere vigilar, más los 20 mm de inmersión que necesita la zona sensora para conmutar. El sello es por junta de cara, así que la rosca no descuenta profundidad. Los largos de 50 a 250 mm son los estándar; por encima de eso se fabrica a pedido y conviene definir la medida con el plano del recipiente a la vista.
La versión estándar trabaja de −40 a +115 °C y hasta 10 MPa. Para procesos más calientes existen configuraciones con cuello disipador, que no son de línea: se cotizan aparte y hay que confirmar disponibilidad y plazo. Lo mismo vale si el recipiente es presurizado y la pared exige un pasamuros hermético para el cable, que se consigue localmente y no forma parte del equipo.
Estos detectores se importan a pedido, con el largo de vástago, la salida y el formato de carcasa de cada instalación, así que el plazo se informa al cotizar. Para varios puntos de una misma planta conviene definir todas las unidades en un mismo pedido.
Contanos qué fluido es y qué viscosidad tiene, qué recipiente vas a vigilar, cuántos puntos de nivel necesitás y cómo se monta —superior o lateral—. Te cotizamos el detector con el largo de vástago y la salida que corresponda.
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